No cualquiera se quita la piel y te muestra el alma.

Pasamos tanto tiempo buscando a nuestra otra mitad, que nos terminamos olvidando de nosotros mismos.
¿Por qué buscar nuestra otra mitad?
A caso ¿No tendríamos que encontrar a alguien que nos complemente?
Cada uno de nosotros somos un hermoso universo, no necesitamos otra mitad porque ya estamos completos, NACIMOS completos…
Muchas veces resulta difícil, tropezamos con decepciones y cuesta poder seguir pensando en que todo va a estar bien. Necesitamos alguien que nos apoye en las circunstancias de la vida, un compañero o una compañera que este ahí a tu lado.
Ni el corazón más férreo puede resistirse a sentir un poco de cariño.
Hasta la persona con el corazón más noble tiene miedo, la persona que nosotros creemos que no siente….Tiene miedo.
Porque cariño; temor tenemos todos, a sufrir, a ser expuestos al dolor, a que nuestro corazón ya no soporte más y nos cueste hasta poder respirar.
Ya no podemos ver almas desnudas, todos usamos alguna máscara para poder cuidarnos, para que nadie se de cuenta lo frágiles que podemos ser.
Y el miedo sigue ahí, latente, haciendo que pierdas el tiempo tapando tu alma, sin darte cuenta que mientras tanto la vida sigue y el tiempo…. no vuelve para nadie.

image

Desnudos

image

¿Hay algo más sensual y morboso que un cuerpo atlético o estilizado? Quizá sea el reflejo más sincero de lo que llevamos dentro, y no hablo de lo que hay debajo de la ropa. Hablo de aquello que no es carnal, que no se puede probar y como bien sabemos lo que más nos gusta es lo que más nos cuesta conseguir.
Y de esto se trata, la belleza incomprensible, la que te provoca una persona sin saber por qué, la que pensaste que nunca agradaría tus sentidos. Pero llega y valoras con diferencia un detalle como que te cuente de dónde viene que un buen polvo, y te excita mucho más escucharlo hablar sobre sus viajes que besuquearte en un parque.
Esa madurez e inteligencia pasa a ser el desnudo más provocativo que jamás hayas visto, cuando por fin muestra esa parte vulnerable, fiel y de conquista continúa te das cuenta que nunca habías llegado a tal placer.
Por primera vez no eran ellos quien entraban dentro tuyo, también lo hacías tú y esa igualdad no dejaba indiferente a nadie. Y en ese momento recuerdas tus antiguas experiencias y te das cuenta de que sólo eran un peaje (a veces muy caro) para encontrar a alguien que te llenase sin frenazos y te quisiese cuanto más tiempo pasase y tú a él cuanto más desnudaba su verdad, y qué inmensa verdad.